jueves, 20 de octubre de 2011

Claves de Galileo, el primer sistema civil de navegación por satélite

Galileo

  • El lanzamiento de los dos primeros satélites se ha visto aplazado
  • Es la alternativa europea al GPS estadounidense
  • Hasta 2019 no será plenamente operativo

Uno de los satélites Galileo preparado para el lanzamiento.


El lanzamiento de un cohete Soyuz con los dos primeros satélites del sistema de navegación Galileo ha sido finalmente aplazado al menos 24 horas, después de una reunión técnica.

Todo estába preparado en el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa, para el lanzamiento de los dos primeros satélites del sistema de navegación Galileo que ha sufrido finalmente una cancelación de última hora.



Estos dos primeros satélites volverán a intentar despegar este viernes. El programa está auspiciado por la Unión Europea, aunque hay algunos otros países no miembros de la UE que participan en él.

A diferencia del conocido GPS estadounidense, y esta es una de las principales razones, sino la principal, para que se haya acometido su puesta en marcha, Galileo está concebido como un sistema para su uso civil, mientras que el GPS fue diseñado para su uso militar.

De hecho, el GPS transmite sus señales con dos tipos de códigos, siendo el civil menos preciso que el militar, e incluye en su diseño la capacidad introducir errores al azar en las señales para dificultar su uso por parte de aquellos que no tengan un receptor militar con las claves adecuadas, aunque de hecho esta característica no se usa desde el 1 de mayo de 2000 y los futuros.

Además, el gobierno de los Estados Unidos conserva la capacidad de cerrar el uso civil del GPS, lo que podría suceder por ejemplo durante una guerra, aunque es cierto que Galileo también podría ser desactivado por motivos similares.

30 satélites en órbita

Los satélites que forman parte de Galileo, además, tendrán órbitas más inclinadas que los del sistema GPS, por lo que su funcionamiento será más preciso en latitudes altas –cerca de los polos– que este o el del sistema GLONASS ruso. Estas órbitas tendrán 23.616 kilómetros de altitud, y cada satélite tardará unas 14 horas en dar la vuelta a la Tierra.

"Galileo tendrá dos tipos de señales: una gratuita y otra de pago"

Eso sí, Galileo tendrá también dos tipos de señales, una de uso gratuito, con una precisión aproximada de un metro a la hora de fijar la posición del receptor, y otra más precisa se reservará para aquellos que paguen por usarla y para usos militares.

En cualquier caso, está previsto que los futuros satélites GPS incorporen los equipos necesarios para que ambos sistemas puedan ser usados de forma combinada.

La idea es también que suceda lo mismo con los receptores y que en el futuro estos vengan equipados para recibir señales de los satélites GPS y de los del sistema Galileo. Como no podía ser de otro modo en un proyecto de esta complejidad y en el que hay que dar cabida a los intereses de múltiples naciones, Galileo acumula ya años de retraso y hubo momentos en los que pareció casi segura su cancelación.

En la actualidad, superados estos problemas, no se espera que esté completamente operativo hasta 2019, aunque según lo previsto podría empezar a dar algunos servicios en 2014.

Primeros pasos

Los dos satélites que se ponen esta semana en órbita, bautizados como Thijs y Natalia, un niño de 11 años de Bélgica y una niña de 9 de Bulgaria ganadores de un concurso de dibujo sobre el sistema Galileo, forman parte de los cuatro de la serie IOV, In Orbit Validation, Validación En Órbita, que serán usados para acabar de comprobar la validez del diseño tras las pruebas llevadas a cabo con los dos satélites GIOVE, lanzados ya en 2005 y 2008.

Esos satélites IOV tienen un diseño ya muy similar al de los satélites definitivos, conocidos como FOC, Full Operational Capability, o de Capacidad Operativa Completa, aunque aún les faltan cosas como unos emisores-receptores que serán utilizados para captar y retransmitir señales de socorro de balizas situadas a bordo de vehículos.

El plan es lanzar los otros dos IOV en 2012 y luego ir completando lo antes posible el lanzamiento de los otros 26 satélites, hasta alcanzar el total de 30 previstos, que incluye 3 de repuesto por si falla uno de los otros.

La gran duda es si una vez superados, al menos aparentemente, los problemas iniciales del sistema, seguirá habiendo la voluntad política no solo de seguir invirtiendo en acabarlo, sino en mantenerlo luego en funcionamiento.

Otra curiosidad del lanzamiento de hoy, por cierto, es que será la primera vez que un lanzador Soyuz despegue de Kourou, algo en lo que la Agencia Espacial Europea y Roskosmos llevan años trabajando.

Aplazado el lanzamiento del sistema de navegación Galileo



Un problema técnico ha obligado a la Agencia Espacial Europea (ESA) a posponer, al menos 24 horas, el lanzamiento a bordo de una nave Soyuz de los dos primeros satélites que conformarán su sistema de navegación Galileo. El despegue, previsto inicialmente para las 12.34 del jueves (hora peninsular española), fue abortado dos horas antes.

"Estamos bastante desilusionados como es lógico, pero el trabajo que hacemos es muy difícil y ésta es una nueva demostración de su complejidad", ha lamentado el director de Arianespace, Jean Yves Le Gall, en una improvisada rueda de prensa en el Centro de Control de Misiones de Kurú.

Le Gall ha explicado que el fallo se detectó al llenar el depósito de combustible de la tercera fase del Soyuz, cuando una válvula sufrió un escape que abortó automáticamente este proceso.

Desde ese momento, tanto la lanzadera como los dos satélites Galileo han entrado en un modo 'standby' de seguridad.

Retraso de entre 24 y 48 horas

La avería obligará a aplazar el lanzamiento de la misión al menos 24 horas, pero el director de Arianespace no descartó que al final el despegue tenga que posponerse un día más.

"Vamos a hacer todo lo posible por reemplazar la válvula defectuosa en las próximas horas y, en principio, nuestro objetivo es volver a intentar el lanzamiento a las 7.30 de la madrugada del viernes (las 12.30, hora peninsular española)", ha dicho Le Gall. "Pero en estos momentos no puedo garantizar que logremos este objetivo, y quizás necesitemos otras 24 horas para resolver el problema".

Decepción en Kurú

En la base espacial de Kurú hay muchas caras de desilusión entre los cientos de técnicos, representantes de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Unión Europea, y los periodistas que se han desplazado hasta la Guayana Francesa para presenciar el lanzamiento inaugural del sistema Galileo.

Entre ellos se encuentran el vicepresidente de la Comisión Europea, Antonio Tajani, el director general de la ESA, Jean-Jacques Dordain y el vicedirector de la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos), Alexander Lopatin.

Anoche todos ellos pronunciaron discursos en una fiesta celebrada con motivo del lanzamiento en el Centro de Control de Misiones de Kurú, en los que destacaron la importancia histórica de esta misión.

Tras la desilusión provocada por el fallo técnico de última hora, muchos se acuerdan ahora de algo que dijo el ruso Lopatin: "Nosotros los rusos preferimos no hablar mucho antes de un lanzamiento, preferimos esperar hasta después, cuando sabemos que todo ha salido bien".

Problemas de financiación

Tras años de retrasos y múltiples problemas de financiación, todo estaba listo en la base de la Guayana Francesa para el lanzamiento de los dos primeros satélites operativos del sistema europeo de navegación, que aspira a ofrecer servicios de posicionamiento al menos tan precisos, y en algunos aspectos incluso superiores, al GPS estadounidense.

Esta misión será doblemente histórica para el proyecto espacial europeo, ya que será la primera vez que un cohete ruso Soyuz despegue desde la base europea de Kurú.

"En el futuro, es posible que esta nueva era de cooperación con Rusia pueda permitir el lanzamiento de misiones tripuladas desde suelo europeo, ya que tras la jubilación de los transbordadores de la NASA el pasado verano, las Soyuz son las únicas naves (además de la china) capaces de enviar astronautas al espacio", explica a ELMUNDO.es el ingeniero español Julio Monreal, que trabaja como Jefe de Proyecto del cohete Ariane 5 en la sede central de la Agencia Espacial Europea (ESA) en París.

El primer paso hacia 2020

Sin embargo, a pesar de la importancia crucial de esta misión para el futuro del sistema Galileo y de todo el proyecto espacial europeo, se trata tan sólo de un primer paso. Los dos satélites que se lanzarán el viernes y otros dos que se pondrán en órbita en 2012, servirán para verificar el funcionamiento correcto de toda la tecnología en la que se basa el sistema de navegación.

Pero habrá que esperar hasta 2015 para que Galileo alcance su capacidad inicial de operaciones, tras el lanzamiento de otros 14 satélites. Y no será hasta 2020 cuando el sistema alcance su potencial completo, una vez que se pongan en órbita otros 12 ingenios y se complete así la constelación prevista de 30 satélites (27 operativos y tres de reserva).

Si se cumplen las previsiones de sus diseñadores, el sistema Galileo mejorará de manera muy notable la precisión actual de la navegación por satélite en todo el planeta. Sus 30 naves se distribuirán en tres planos orbitales a unos 23.000 kilómetros de altitud sobre la Tierra, y con una inclinación de 56 grados con respecto al ecuador, de tal manera que existirá una probabilidad muy alta (mayor del 90%) de poder captar la señal de un mínimo de cuatro satélites en todo momento desde cualquier lugar del mundo.

Compatibilidad con GPS

Con este despliegue, se prevé que Galileo permita calcular cualquier posición con un margen de error de tan sólo unos 45 centímetros, incluso en zonas que hasta ahora han estado mal cubiertas por el GPS, como el interior de ciudades con rascacielos y las latitudes altas, incluyendo las regiones polares.

En todo caso, el objetivo no es que Galileo sustituya al GPS en los receptores, sino que todos los usuarios puedan beneficiarse de una cobertura mucho mayor al poder contar con los servicios de ambos sistemas.

"Galileo será compatible con el GPS, y también con el sistema Glonass de Rusia, de tal manera que podrá ofrecer sus servicios en todo el mundo para mejorar mucho las prestaciones de los actuales receptores", explica Gunther Hein, un ingeniero alemán que ha dirigido el desarrollo del proyecto Galileo en la sede parisina de la ESA.

España tendrá un papel importante en el desarrollo de aplicaciones tecnológicas e industriales del proyecto, ya que a partir de 2014 se establecerá en Torrejón de Ardoz (Madrid), el Centro de Servicios Galileo con este objetivo.

"Galileo es un buque insignia de todo el proyecto espacial europeo", asegura a ELMUNDO.es Javier Ventura, ingeniero experto en navegación por satélite y portavoz de la ESA. "Nuestro objetivo es que su tecnología se use en los teléfonos móviles de última generación a escala mundial".

miércoles, 19 de octubre de 2011

Salir con chicas que no leen / Salir con chicas que leen

Algunas razones para tener en mente al momento de escoger entre la chica del bar o la de la biblioteca, la del maquillaje corrido o la del morral repleto de libros.

Sal con una chica que NO lee (Por Charles Warnke)

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.





martes, 18 de octubre de 2011

¿Existe la menopausia masculina?


A diferencia de la menopausia femenina, que afecta a todas las mujeres y por lo general comienza de los 40 años en adelante, la "menopausia masculina" o andropausia es un trastorno conocido como hipogonadismo tardío que sólo afecta a un 2% de los hombres, según un nuevo estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine por un grupo de científicos de la Universidad de Manchester (Reino Unido).

Sus síntomas son claros: menos erecciones matinales, bajo deseo sexual, disfunción eréctil, incapacidad para realizar actividades vigorosas, depresión, apatía y fatiga. Para diagnosticar andropausia es preciso que el volumen total de testosterona descienda por debajo de los 3.2 nanogramos por mililitro, según estiman los autores del estudio. Por otra parte, aseguran, el descenso en los niveles de testosterona suele estar relacionado con una mala salud o con obesidad.

El café puede actuar como placebo


En las personas adictas a la cafeína el café no tiene el mismo efecto que en los sujetos sin hábito de consumir esa sustancia, según un estudio que publica la revista Neuropsychopharmacology. Lo que es más, su efecto puede ser equivalente al de un placebo.

"Aunque los consumidores frecuentes se sienten más despiertos con la cafeína, la evidencia sugiere que esa sensación es fruto de la inversión de la fatiga que causa la abstinencia aguda", explica Peter Rogers, investigador del departamento de psicología experimental de la Universidad de Bristol y director del estudio.

Para llegar a esta conclusión, Rogers y su equipo llevaron a cabo un experimento con 379 adultos divididos en varios grupos: consumidores de niveles de café alto, medio, leve y nulo, a los que se les pidió no bebieran esa infusión durante 16 horas. Después se les ofreció café o un placebo y se registró sus niveles de ansiedad, alerta y dolor de cabeza. Según los científicos, las personas adictas a la cafeína presentaban una disminución en el estado de alerta y aumento del dolor de cabeza antes de tomar esa bebida.

Sin embargo, las mediciones realizadas revelaron que sus niveles de alerta después de tomar cafeína no eran más altos en comparación con aquellos que tomaron un placebo. Esto sugiere que la cafeína solo devuelve a los bebedores de café a su "estado normal".

Aquellas personas que tenían una variante genética vinculada a la ansiedad tendian más a beber cantidades levemente mayores de café. Los científicos piensan que un leve incremento de la ansiedad "podría ser parte de la placentera excitación causada por la cafeína".